Las manifestaciones encabezadas por la CNTE son perfectamente predecibles, cada año, al negociar las condiciones de trabajo del magisterio, la ciudad de México es tomada por la vanguardia de este gremio. Para quien haya vivido cerca de la izquierda y los movimientos sociales lo sabe perfectamente. Lo que no es "normal" es la intensidad de estás.
En términos tácticos es el mejor momento para ellas, tomando en cuenta la teoría leninista, que a grosso modo dicta esperar y gestionar el mejor momento para el asalto revolucionario, la dirigencia de la CNTE sabe perfectamente que este, el de la Cuarta Transformación, es un gobierno con el que se puede dialogar y llegar acuerdos, más allá de sus declaraciones, que hay que leerse en clave política.
Las acciones llevadas a cabo hasta el momento no lo podrían hacer con los gobiernos del PRIAN, porque la represión se hubiera ordenado desde el primer día. Basta con recordar el desalojo violento por parte de la policía de Miguel Ángel Mancera del Zócalo, a orden expresa de Peña Nieto y su perverso Secretario de Educación Aurelio Nuño. La CNTE sabe que si va a conquistar sus demandas históricas, este es el mejor momento para avanzar en sus objetivos. Un gobierno democratico y popular brinda mejores condiciones de lucha que el neofascismo que vivimos en el periodo neoliberal. Si no hay certeza del futuro, el presente, social y político brindan las condiciones "adecuadas" para avanzar en sus demandas gremiales.
El problema en el fondo es ese, que son demandas gremiales, y se quedan en eso. Lo que a nivel macro no alcanza para arrastrar la voluntad general de los mexicanos, y por el contrario, con el paso de los días, el respaldo popular a las demandas del magisterio se verán mermadas, pues los constantes bloqueos en las vialidades de la capital, los problemas de movilidad que esto implica para la población que transita todos los días en la CDMX, las protestas y actos violentos, tiene fecha de caducidad. La CNTE sabe que está a contra reloj. Es evidente que a pesar de ello, la dirigencia intentará llevar hasta sus últimas consecuencias la conquista de sus demandas, pues saben que el gobierno de la Cuarta Transformación, no se atreverá a reprimir.
También es evidente que existe un componente externo a la CNTE desestabilizador en estas protestas. La ultraderecha entreguista va a aprovechar cualquier pretexto para maximizar el mensaje de que la Presidenta Claudia Sheinbaum desgobierna el país, esperando con ello poder pepenar algunas simpatías entre propios y extraños. Salinas Pliego y sus dos cadenas televisivas como arietes de esta ultraderecha, son el ejemplo más claro. Como dijo esta mañana la Presidenta, no tiene pruebas de que el usurero y evasor fiscal esté detrás de estos actos violentos, pero tampoco es difícil pensar que efectivamente es así, sus reiterados llamados a la desobediencia civil violenta contra los gobiernos de la 4T son la prueba más concreta.
Si, históricamente la CNTE ha usado métodos de lucha que pudieran ser al menos cuestionables, y también hay sectores de ultraizquierda entre sus agremiados, de ahí que “los extremos se tocan”, pero lo que nunca podremos decir, es que "la CNTE le hace el juego a la derecha". Podrían cometer errores tácticos o estratégicos, pero hasta el día de hoy, no sé de un acuerdo entre la CNTE y la ultraderecha mexicana.
Lo que no se explica con los actos violentos. ¿Qué sentido tiene con un gobierno de puertas abiertas? Por eso digo, se juntan los extremos. Y que quien está convocando a la violencia, sea responsable de sus palabras, porque no es algo menor. Claudia Sheinbaum
Aunado a esto, si hay un componente machista en todas estas narrativas alrededor de la CNTE y el gobierno claudista. No por parte de los actores en conflicto, sino de los discursos que jugando como abogados del diablo, hablan de una Presidenta tibia, timorata y que no es capaz de tomar una decisión de fuerza con respecto a las movilizaciones de la CNTE. Estos sectores de derecha añoran el verde olivo del usurpador Calderón o la culpa histórica de Díaz Ordaz. Quieren que corra sangre en la capital del país y que la 4T reprima a los maestros para equiparar a la Presidenta con los gobernantes del antiguo régimen.
El laberinto del mundial. Por un lado, el gobierno de México debe cumplir con la organización de un mundial que es evidente que no quiere, porque el dueño de este negocio, la FIFA, está en las antípodas de los valores éticos, sociales y políticos de la 4T, pero que es un compromiso adquirido como país años antes que incluso llegara el primer gobierno de la 4T. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha demostrado ser un empresario voraz y un acomodaticio vasallo de Donald Trump. En parte eso explica la ausencia anunciada de la Presidenta en el Estadio Azteca en la inauguración del mundial.
Los ojos del mundo están puestos en el país, nos guste o no, y esto será aprovechado por la ultraderecha cipaya para maximizar el mensaje que han venido trabajando desde el 2018 y con más fuerza desde aquel nefasto reportaje de Tim Golden, que acusaba sin pruebas al ex presidente Lopez Obrador de vínculos con el narcotráfico, sumando al lema de “narco-gobierno”, el de que la 4T no sabe gobernar y mantener el orden el país.
Decir que “la CNTE le hace el juego a la derecha”, es un análisis flojo y falto de rigor crítico. Decir que la Presidenta Sheinbaum no gobierna y es tibia, es desconocer la historia de un movimiento que si bien cristaliza en MORENA, se compone de distintas luchas y movimientos sociales que nos guste o no, si concentra la voluntad popular de gran parte de los sectores progresistas del país. Caer en la trampa de la ultraderecha y sus corifeos mediáticos, es también reproducir un discurso manufacturado en Washington, que busca vulnerar y socavar la soberanía nacional.
Daniel Ríos

